El carnaval del vicio

El espectáculo que proponemos reúne dos obras, a priori, muy diferentes entre sí musicalmente, pero con un parentesco que las relaciona. Ambas son herederas del género que Pergolesi inauguró a principios del s. XVIII con “La Serva Padrona” y que fue el germen de la ópera napolitana dieciochesca cuyos máximos exponentes fueron Cimarosa, Mozart y Rossini.
“Il Segreto si Susanna” es un “tributo” a dicho género en cuanto a su estructura (una soprano, un barítono y un actor mudo) y argumento. Además, a lo largo del desarrollo de la obra, encontramos otras "coincidencias" que rinden homenaje a otros compositores herederos también de la misma tradición. En efecto, los personajes del conde y la condesa recuerdan a los protagonistas de "Le Nozze di Figaro" y al final se hace referencia al Falstaff verdiano cuando comentan "Tutto è fumo a questo mondo", haciendo expresa alusión a "Todo en el mundo es burla". Como la mayor parte de obra de Ernano Wolf-Ferrari, “Il Segreto di Susanna” sigue siendo desconocida para el público operófilo, a pesar de que contenga todas las características necesarias para obtener el aplauso. Este “intermezzo” es un ejemplo del estilo ecléctico (pero no por ello difuso) del compositor. Su lenguaje es heredero de la estética de la “Giovane Scuola Italiana”, cercano a contemporáneos como Zandonai; pero en él, también está muy presente la influencia de otras corrientes musicales anteriores y contemporáneas, como la Secesionista (Franz Schreker, Richard Strauss…) o el impresionismo francés.
“Château Margaux” es uno de los pocos juguetes cómico-líricos de Fernández Caballero que hoy sigue recordándose y representándose. Pertenece al denominado “género chico” y como tal es también descendiente de la ópera bufa napolitana. Estilísticamente, aúna en sí el ritmos de castizo acento hispano y aires propios de la opereta vienesa tan en boga a finales del s. XIX en España.
Pero los parentescos entre ambas obras no son sólo musicológicos. Otro nexo, éste argumental, las relaciona: el triunfo del vicio sobre la convención social. Las protagonistas de ambas obras son dos jóvenes recién casadas (símbolo de la inocencia y la candidez) que se dejan seducir por el tabaco, en el caso de Il Segreto, y por el vino, en Château Margaux.. En el caso de Susana, su empeño en ocultar a su esposo el placer de fumar sólo consigue inducirlo a la sospecha que desembocará en unos celos incontrolados. En el caso del Château, el vino aplaca excesivamente la vergüenza y los nervios de Angelita por la inminente visita de los aristócratas familiares de su marido, de quienes esperan heredar. Los dos finales de ambas obras rompen con lo “políticamente correcto” para que, por un día, seguir la mala costumbre sea una virtud.

Raúl Asenjo